Intro

  

Hace tiempo que quería retomar escribir y no tenía cuándo hacerlo. Como todos, estoy en un momento en el que he tenido que parar y mirar mi entorno inmediato. Encargarme de la casa, de cocinar, lavar la ropa, aspirar y limpiar a fondo, todas cosas que no hacía con mucha frecuencia pre cuarentena. Y luego conversar con Majo sobre cómo llevar el negocio, cómo sacar adelante esta empresa que cumplió 10 años en plena pademia.

Sin querer y, aveces resistiéndome al máximo, estoy parada en medio de la sala mirando cómo los días avanzan y tratando de mantener el paso. Pero esta vez es diferente, ¿no? Ya no se trata de saber "malabarear" entre el trabajo y la familia y los amigos y los hobbies. Ahora, al menos yo, ando tratando de encontrar un sentido a todo esto. Ando tratando de aprovechar este momento de quietud para retomar algunas prácticas que se quedaban en el eterno "quiero". Sin duda, aún me pego con el celular y la tele. Y me estreso con las noticias que veo cada vez menos. Y hago planes de cambiar el mundo y me siento frustrada de no saber por dónde empezar.

Se me han muerto todos los vegetales que logré germinar. Y ya no sé si reírme o llorar. Pero quizás es una buena lección sobre no dar nada por hecho, una más, otra más... Sobre entender que aprender esto cuesta tiempo y esfuerzo. Sobre valorar aún más la fuerza y la maestría de la gente que se dedica a sembrar y cosechar los alimentos que de varias formas llegan a nuestras casas.

Este tiempo también me ha hecho mirar mi casa con más amor. Sin verle defectos y tratar de cambiarla. He movido todo de lugar por lo menos cinco veces y he logrado, o eso creo, sacarle el jugo a cada centímetro cuadrado a mi disposición. Ahora tengo más superficies para trabajar, espacios que antes eran sólo de paso, y otros lugares que quise por mucho tiempo y nunca supe realmente armar como quería, como mi terraza.

Una cosa que me tomó bastante tiempo fue ordenar mi clóset, pero realmente logré organizarlo. He sacado ropa que no uso ni creo que usaré más y está en perfectas condiciones para donar. Debo confesar que a veces me quedo con las muestras de la ropa (las que no salieron 100% como quería) y tengo algunas que no he usado más que un par de veces. No soy de comprarme muchas cosas y me encanta darle nuevos usos a objetos viejos... por eso mi obsesión con mercado libre y los muebles antiguos. Esto no quiere decir que no me guste la ropa, claramente, me encanta, sobre todo la que es versátil, la que se adapta a muchos usos y permite pasar de lo formal a lo informal siempre en comodidad.

Me encanta la ropa pero pienso que es importante hacerla desde un lugar consciente. Nuestra obsesión es hacer ropa que valga lo que cuesta, que se mantenga bien por mucho tiempo, que esté hecha con el calculo preciso entre durabilidad y ecología. No todo lo orgánico es realmente ecológico (muchos materiales usan demasiada agua en su producción) y lo que no lo es tampoco es desechable o malo (tenemos prendas con PET que es más bien un reuso de botellas plásticas). Creo que hay que buscar el balance. Esa es la meta ahora más que nunca, pero lo ha sido ya por mucho tiempo. 

Creo que esas son mis "búsquedas" de esta cuarentena. Un nuevo orden, una rutina que se adapte a mi necesidad de cambio, un tiempo para meditar, hacer yoga, un espacio para crear y un nuevo impulso para cambiar algunas cosas que no funcionaban y para aprender tantas cosas. ¿Cuáles han sido las suyas?

 

 

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